Los sucesores: a 5 años del fin

Ayer el presidente Andrés Manuel López Obrador presentó su primer/tercer informe de gobierno: fue el primero que marca la Constitución, pero fue el “tercero” de la 4T.

Es decir, fue la tercera ocasión en la que el presidente dio parte de lo que ha sido su gobierno. 

El primero fue el 11 de marzo, cuando cumplió 100 días al frente del Ejecutivo; el segundo fue el 1 de julio, cuando se cumplió un año de que ganó las elecciones presidenciales.

Más allá de lo que dijo este domingo y en las dos pasadas fechas, resulta interesante analizar cómo se están moviendo las piezas a su alrededor de cara a lo que se vendrá en 2024: su sucesor.

Claro, esto en caso de que no se extienda su mandato, porque este presidente tiene la capacidad de asombrarnos día con día.

Hasta hace unas semanas, había tres figuras que poco a poco se habían fortalecido a lo largo de estos 9 meses de gobierno: el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard; el coordinador de los senadores de Morena, Ricardo Monreal; y el hasta hace unos días, presidente de la Mesa Directiva del mismo Senado, Martí Batres.

Sin embargo, Monreal y Batres se enfrascaron en una serie de declaraciones al momento de que Morena organizó un proceso interno para designar su propuesta para la renovación de la Mesa Directiva.

En este proceso, Mónica Fernández Balboa fue electa como la candidata para presidir la Mesa Directiva, situación que no le gustó nada a Martí Batres; acusó a Monreal de prácticamente orquestar todo para dejarlo fuera de la contienda.

Luego de una serie de jaloneos, señalamientos y acusaciones, y pese a que la Comisión de Honestidad y Justicia le dio la razón a Batres, este decidió desistir de la pelea para darle paso a Mónica Fernández como la nueva presidenta de la Mesa Directiva. 

Por lo tanto, tras el primer informe de gobierno, quedaron dos figuras que poco a poco se van haciendo de poder para ser el posible sucesor en la silla presidencial.

 

Marcelo Ebrard

El canciller ha estado en la mira de los medios de comunicación en los últimos meses gracias a Estados Unidos; por un lado, las amenazas arancelarias provocaron que Ebrard tomara protagonismo en las negociaciones para evitar un impacto en las exportaciones mexicanas. De esto, digamos, salió “librado”.

Cedió al capricho de Trump al designar a un grupo importante de elementos de la Guardia Nacional para actuar como una especie de policía fronteriza.

Pese a las protestas, Ebrard ha recalcado que la Guardia permanecerá ahí sin dejar de cumplir con su tarea como barrera migratoria.

Por otra parte, la serie de tiroteos en Estados Unidos -en particular el ocurrido en El Paso, Texas, el pasado 3 de agosto, que cobró la vida de varios mexicanos- han resaltado la imagen del canciller como una figura proteccionista y preocupada por los connacionales que residen en aquél país.

Ebrard ha tenido mayor presencia en estos temas que el mismo presidente, quien también ha preferido enviarlo a distintas cumbres internacionales en su representación.

 

 

Ricardo Monreal

La figura de Ricardo Monreal se ha sabido mover entre las aguas de manera particular y ecuánime, pero me centraré particularmente en lo ocurrido en las últimas dos semanas.

Cuando se llevaba a cabo el proceso interno de Morena por la renovación de la Mesa Directiva del Senado, mientras Batres lanzaba el grito en su contra, Monreal se mostraba bastante pacífico.

Primero, señaló su confianza en el grupo parlamentario de Morena al anular su voto –eligiendo tanto a Mónica como a Martí- y esperando que los legisladores tomaran la decisión correcta.

Cuando Batres llamó a una conferencia de prensa para continuar con sus señalamientos en contra de Monreal, este último hizo lo mismo pero con un mensaje más poderoso: habló ante los medios de comunicación, rodeado de una docena de morenistas, incluyendo a quien después sería electa la nueva presidenta de la Mesa Directiva.

Por otra parte, luego del mensaje de ayer del presidente López Obrador, los focos se pusieron sobre el Congreso de la Unión, cuando la secretaria de gobernación, Olga Sánchez Cordero, entregó el informe del presidente.

Durante los pronunciamientos de los distintos partidos políticos, se acusó al reelecto presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, de violar la ley para volver a ocupar el cargo.

Entonces Monreal salió al quite para defenderlo; pero no solo defendió a Muñoz Ledo, sino que también defendió a capa y espada al presidente López Obrador:

“Hagamos un balance correcto y justo de lo que está pasando. López Obrador recibió una herencia, un Estado en ruinas, un país en desastre y hecho pedazos, con una descomposición social inaguantable.”

[…]

“No cabe duda que tienen al mejor presidente de las últimas dos décadas, Andrés Manuel López Obrador.”

Estos dos personajes, al menos de los más cercanos al presidente, lucen como favoritos en lo que aún es una larga carrera presidencial.

Sin embargo, y sin temor a equivocarme, ambos tienen hoy más peso que cualquier otra figura de la –todavía- inoperante oposición.

@soy_camel