Se le hace tarde, señor presidente…

La violencia se encuentra sumamente lejos de ceder y mucho menos de desaparecer en nuestro país.

 

El viernes por la noche se vivió el claro ejemplo de lo que ha estado sucediendo en México, por lo menos, en los últimos 13 años.

 

Fueron 14 personas las que murieron, incluyendo a un niño menor de un año, a manos de un grupo criminal que ante la imposibilidad de llevarse a la persona que fueron a buscar, la salida “más sencilla” para ellos, fue acabar con todos.

 

Escenas crudas, surreales, increíbles, corrieron como agua de lo que sucedió la noche del viernes.

 

Pero quizá lo peor de esta realidad a la que tristemente nos estamos acostumbrando, es la falta de empatía de quienes tendrían que estar trabajando a marchas forzadas para erradicarlas.

 

A Felipe Calderón se le señala como el primer responsable de desatar una guerra “absurda” contra el narcotráfico, haciendo visible lo que antes no veíamos o no queríamos hacer.

 

Enrique Peña Nieto fue señalado hasta el cansancio por la ineficiencia en un caso como el de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa; incluso se denunció como el responsable de este crimen.

 

Ambos ex presidentes, quienes quisieron tapar con un dedo la terrible realidad que México vivía –y todavía vive–, tuvieron por lo menos algunas palabras cuando la crisis se encontraba en su punto máximo.

 

Hoy, al actual presidente siempre se le hace tarde.

 

Un día después de lo sucedido en Minatitlán, el presidente habló a través de Twitter; pero ni siquiera mencionó algo de lo ocurrido la noche anterior, sino de la infinidad de críticas en su contra por el memorándum que envió para dejar sin efectos la Reforma Educativa de Peña Nieto.

 

 

Fue hasta un día y medio después, en un evento en el mismo estado por la conmemoración de la defensa del Puerto de Veracruz, cuando por fin habló.

 

 

Pero una vez más, habló para no decir nada. Habló para culpar a los ex presidentes, tal como lo hizo cuando se desempeñaba como opositor.

 

Habló porque al parecer, no le quedaba de otra.

 

 

Sí, la violencia en el país ha sido irresponsabilidad de gobiernos anteriores que poco o nada, tal parece, se ha hecho para detener su incremento.

 

Pero esa responsabilidad ya recae en las manos del actual presidente; porque, precisamente, él es ahora el presidente.

 

Es sentido común comprender que esto no tiene solución de la noche a la mañana; pero también es de sentido común respetar a las víctimas, dar la cara ante un suceso escalofriante e intentar “serenar” –como tanto lo ha prometido– al país.

 

No puede dejar pasar los días, ver cómo reacciona la sociedad, los medios y la oposición para tomar una decisión.

 

Precisamente mientras escribo esto, el presidente ha subido un video a su cuenta de Twitter, estando en Veracruz, hablando de todo menos del caso Minatitlán.

 

¡Cuánta fiesta en un Estado en el que hace dos días un menor de edad murió asesinado!

 

 

No se trata de “cómo se va a ver el presidente” sino de “qué va a hacer el presidente por el país” ante una situación así.

 

Los números lo están rebasando: el trimestre de enero a marzo es ya el más violento de la historia en nuestro país. Más de ocho mil homicidios en este periodo, lo cual quiere decir que casi hubo 100 asesinatos por día.

 

¿Cómo va a cambiar todo? Eso estamos esperando saber.

 

Se le hace tarde, señor presidente; se le hace tarde, para ser presidente.

 

@soy_camel

 

 

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