¿Desaparecidos o muertos?

México vive un problema de personas desaparecidas que se ha vuelto más crudo a lo largo de los años; ante la incertidumbre de la desaparición, los familiares y conocidos de esa persona ausente se enfrentan ante la cuestión: ¿en qué momento se le declara fallecido?

De acuerdo con Jan Jarab, quien es el representante en México de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH), la cifra de personas desaparecidas en nuestro país podría rondar entre las 30 mil personas; esto sin tomar en cuenta a aquellas personas que no son contadas por las estadísticas, por lo que este número podría aumentar.

Esto, como lo mencionamos, pone en dificultades a los familiares: ¿qué hacer?

El concepto de “ausencia” en el Diccionario Jurídico Mexicano de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), es definido como “la situación en la que se encuentra una persona que ha abandonado el lugar de residencia ordinaria, y que no habiendo constituido apoderado, se ignora el lugar donde se halla y no se tienen noticias ciertas de su vida o de su muerte”.

El que una persona no sea encontrada en su domicilio no es un elemento suficiente para que se le considere ausente de acuerdo al punto de vista jurídico; es necesario que el ausente no deje a un representante, que se ignore su paradero, además de que no se tenga certeza de su existencia o de su fallecimiento.

De acuerdo con las disposiciones del Código Civil Federal, dentro del Código Federal de Procedimientos Civiles, el plazo para solicitar la declaración de ausencia es de seis meses.

Tras estos seis meses se debe iniciar un procedimiento judicial en el que se solicite la declaración de ausencia por parte de un juez para que las personas que tengan derecho sobre las pertenencias (bienes) del ausente, puedan ejercerlos provisionalmente, además de que se procederá a la apertura del testamento; en caso de no haber uno, los bienes serán otorgadas a los herederos para que los puedan administrar.

En este caso, si el ausente reaparece, entonces los bienes se le regresan.

Pero, ¿y si el ausente nunca reaparece?

Entonces el mismo Código Federal de Procedimientos Civiles establece que tras un periodo de dos años, se le podrá declarar la “presunción de muerte”, también nombrada como “muerte legal” o “muerte ficticia”.

Tanto la declaración de ausencia, como la presunción de muerte aplicarán para casos de inseguridad y para fenómenos meteorológicos o desastres naturales.

Una vez que se declare la presunción de muerte, los bienes del “fallecido” pasarían a los herederos próximos y se pone fin a la sociedad conyugal (es decir, el matrimonio) en caso de haberla.

¿Y si el ausente no había fallecido? Entonces la persona puede reclamar sus bienes para que se le regresen, sólo que estos le serán devueltos en las condiciones en las que se encuentren cuando él o ella aparezca.

En caso de que se hayan vendido los bienes, se le deberá entregar el dinero; si se compraron nuevos, entonces estos le serán entregados.

A pesar de parecer un proceso muy extenso, la realidad es que se necesita un periodo largo para que realmente se pueda considerar un asunto tan delicado; de hecho, hasta hace unos cuantos años, los periodos para declarar la ausencia o la presunción de muerte, tomaban más años de los que ahora.

 

Fuente: Cámara de Diputados

TEXTO PUBLICADO ORIGINALMENTE EN MOV MAGAZINE.

 

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