El peligro no está allá, sino acá

ESTE POST ES Y NO ES SOBRE DONALD TRUMP.

No sé cuántas veces he escrito en este espacio que todavía no terminamos de digerir un suceso impactante, cuando enseguida nos llega otro con mayor fuerza.

En este caso, no habíamos (o hemos, porque hasta hoy, los medios parece que únicamente están enfocados en cubrir este suceso) terminado de comprender la victoria de Donald Trump en las elecciones, cuando de este lado del río, el Congreso tiró por la borda una de las iniciativas más coherentes y en favor de la ciudadanía propuesta por el presidente Enrique Peña Nieto.

Peña Nieto envió hace unos meses al Congreso una iniciativa en la que destacaba la posibilidad de que cualquier persona en el país, “sin importar orientación sexual, origen étnico o nacional, género, discapacidades, condición social, salud, religión o cualquier otra que atente contra dignidad humana”, pudiera contraer matrimonio.

Esta iniciativa iba principalmente en favor de los derechos de la comunidad LGBT, buscando que personas del mismo sexo pudieran contraer matrimonio para la creación de una familia.

Si ustedes creen que  la familia se trata de casarse para tener hijos, por favor lean lo siguiente: “Estoy a favor de las familias tradicionales”.

Sin embargo, con 19 votos en contra, 8 a favor y 1 abstención, la iniciativa de Peña Nieto fue desechada por el Congreso.

Lo absurdo de los mexicanos, es que nos estremecemos porque un tipo como Trump (racista, xenófobo y machista) haya sido electo presidente en Estados Unidos, pero aquí sin temor a nada nuestros “representantes” votaron en contra de los derechos y la igualdad de todos y cada uno de los ciudadanos.

Esto se deriva de presiones por parte del Frente Nacional por la Familia, quienes encabezaron marchas en contra de los matrimonios entre personas del mismo sexo porque supuestamente “atentaban en contra de los valores familiares”.

Por otra parte, también hubo presiones por parte de la Iglesia ya que de acuerdo con BBC, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), quien funge como la máxima autoridad de la iglesia católica, dijo que respaldaba las propuestas del Frente.

Luego de que el propio Vaticano le pusiera un alto a las hostilidades de la iglesia en contra de la comunidad LGBT, el propio cardenal Norberto Rivera pidió perdón a los homosexuales argumentando que de ninguna manera quiso ofenderles.

Como ven, parece que nuestro Estado laico existe únicamente en la memoria de Juárez.

Retomando el tema de la iniciativa, los votos en contra vinieron de todas partes (léase PRI, PAN, PVEM, Nueva Alianza y Encuentro Social –también Movimiento Ciudadano, ya que el único representante del partido se abstuvo de votar).

Podría entender la postura con argumentos sólidos, de esos que aunque no te acomoden, por lo menos los respetas. Pero la diputada Norma Edith Martínez del PES, dijo que “no se podía avalar un proyecto con argumentación barata afectando a la institución del matrimonio y que podría llegar a ser tan absurdo como en Canadá y Holanda, en donde una persona se puede casar con un delfín o una laptop.” Háganme ustedes el fabrón cabor. Esta mujer, nuestra diputada, no termina de entender que se está hablando de los derechos de los seres humanos.

No obstante a la negativa del PRI, el diputado Benjamín Medrano votó a favor del dictamen argumentando que lo hizo porque “va a favor de mi dignidad como ser humano, como homosexual y como diputado federal”; la diputada del mismo partido, Ivonne Ortega, también respaldó esta iniciativa siendo contundente en su declaración: “soy católica y respeto mi iglesia, pero también soy mexicana y respeto la Constitución y las leyes; en nuestro país, la separación entre los temas del Estado y los temas de culto existe desde los tiempos de la Reforma…”. (Milenio Diario)

Les repito: el Estado laico vive sólo en la memoria de Juárez.

Lo que me puede frustrar, molestar y hasta perturbar de todo esto –además, por supuesto, del pensamiento retrógrada de nuestros diputados- es la poca cobertura mediática que esto tuvo. Desde luego que la nota está en todos los periódicos, pero hay que buscarle; por otro lado, las primeras planas y las columnas de la mayoría de diarios nacionales siguen siendo enfáticos en la “incertidumbre”, el “peligro” y demás adjetivos negativos que representa la asunción al poder por parte de Donald Trump.

Esto, como lo de Trump, es algo que desgraciadamente ya sucedió y no hay vuelta atrás. Sin embargo, en México todavía hay una vía para salvar la igualdad de derechos: la discusión y reforma en cuanto a los matrimonios entre personas del mismo sexo aún es posible a nivel estatal. Es decir, aquellos estados que aún no lo han implementado, tienen en sus manos el que este país de un paso adelante por la igualdad de los ciudadanos.

Vamos a ver qué tan pronto cae la iniciativa en los distintos estados pendientes, pero a nivel federal, como diría el priista César Camacho: esto “no está en nuestras prioridades” y “para nosotros se cierra este capítulo”.

 

EEEEEEEEEEEEEEEN FIN.

 

@DJacobo92

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