Pruebas viales

Ayer por la noche platiqué con un amigo sobre el maldito y exasperante –para no variar- tránsito de la Ciudad de México.

Este tema salió a flote luego de las complicaciones viales que encontramos en domingo a las 7 de la tarde, un horario en que las calles de otras ciudades en la república mexicana y en el mundo, están desiertas.

Pensaba verlo por los rumbos de Mixcoac, en donde actualmente se encuentra en obra por la construcción del desnivel que supuestamente desahogará el congestionamiento vial de la zona; sin embargo el me citó en otro lado porque me comentó que el lugar era un caos; así es: un caos en domingo a las 7 de la noche.

Luego de pasar por él, tomamos camino hacia el norte por Circuito Interior para entroncar con avenida Insurgentes. Pasamos por Eje 7, el cual presentaba un poco de carga vehicular, principalmente por la desincronización de semáforos: uno se ponía en verde, mientras el siguiente permanecía en rojo.

Más adelante, bajamos por avenida Patriotismo, la cual nos metería al Circuito. En este tramo no encontramos problema alguno y el tránsito parecía realmente el de un domingo a las 7 de la noche (ustedes disculparán la insistencia en el día y la hora, pero es increíble que en ese momento uno encuentre tanto tráfico).

Ya sobre el Circuito, cruzamos Chapultepec y Reforma sin problema, hasta que metros más adelante comencé a bajar la velocidad; y es que justo en el desnivel que cruza Marina Nacional comienza el ahogo vehicular de ese tramo en específico del Circuito Interior. Nunca lo he entendido, pero siempre es en esa área. Y me cuesta trabajo entenderlo porque metros más adelante, a la altura del Instituto Politécnico Nacional (Casco de Santo Tomás) el tráfico comienza a fluir como si minutos atrás uno no hubiera estado manejando a 10 km/h.

Luego de este breve resumen del caos vial en la ciudad, coincidí con mi amigo en que las autoridades deberían de ser más rigurosas en cuanto al otorgamiento de licencias para conducir.

Actualmente, no se necesita de ningún tipo de examen de conocimientos –tanto teóricos como prácticos- para obtener la licencia.

Y el problema está ahí: la gente no conoce el reglamento de tránsito y por lo tanto, el caos incrementa en todos los niveles; desde estacionarse o circular en zonas prohibidas, como manejar mientras se habla por teléfono.

Considero que una prueba teórica y otra práctica, serían medidas viables para reducir el acceso a automóviles particulares, bajando así poco a poco el aforo vehicular.

Sin embargo, esto conlleva también al compromiso de la misma autoridad para mejorar el transporte público, ya que si la gente se queda sin licencias de conducir, no se puede quedar sin opciones de movilidad.

La propuesta ahí está, pero el trabajo debe ser por parte de las autoridades competentes en el tema para tomar acciones que mejoren la vialidad y reduzcan el caos en la ciudad.

De nada servirá tener 20 mil desniveles si de todos modos seguiremos manejando a una velocidad menor a 20 km/h en vías primarias.

Lo que sí es cierto es que una vez que manejas en la Ciudad de México, puedes manejar en cualquier parte del mundo. Se los juro.

 

@DJacobo92

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