Protesta activa

Hoy es 15 de septiembre. En esta fecha, aproximadamente a las 11 de la noche, el presidente de la República Mexicana realiza el tradicional “grito de independencia” para conmemorar el inicio del movimiento independentista de México en 1810.

A lo largo de los últimos años, esta tradición ha cambiado; no me refiero al acto en sí, sino al apoyo o asistencia de parte de los ciudadanos en el Zócalo de la capital para gritar “Viva” junto al presidente.

Debido a los problemas que hemos sufrido, como violencia incontrolable, escándalos mediáticos, corrupción de funcionarios públicos, abusos de autoridad, desapariciones forzadas, agresiones a periodistas y un sinfín más, muchos mexicanos han apoyado esta idea de que “no hay nada que celebrar”.

Incluso, para este 15 de septiembre de 2016, está programada una marcha masiva para exigir la renuncia del presidente Enrique Peña Nieto por los problemas antes mencionados, además de su poca o casi nula asertividad al mando del país.

¿Y luego? ¿Qué va a pasar en su utópico caso de que Peña renuncie? ¿Los problemas acabarán? ¿La corrupción llegará a su final? ¿Los políticos corruptos verán la luz y decidirán regresar todo aquello que han robado? ¿Qué va a pasar después?

Me parece que nuestro enojo simplemente se transforma en acciones impulsivas y que realmente no vemos más allá de lo inmediato. Estoy casi seguro de que ninguno de los que exigen la renuncia del presidente, sabe que podría venir después.

Quiero tomar un ejemplo para hacer una clara diferencia entre protestas pasivas y protestas activas, aunque este caso suceda en los Estados Unidos.

El pasado 26 de agosto, en un partido de pretemporada de la National Football League, un jugador de los San Francisco 49ers, Colin Kaepernick, decidió mantenerse sentado durante la entonación del himno nacional norteamericano.

Esto lo hizo a manera de protesta, pues no estaba de acuerdo con mostrar orgullo a la bandera de un país que reprime a la comunidad afroamericana. Dijo: “Para mí, esto es más grande que el fútbol americano y sería egoísta de mi parte voltear la mirada. Hay cuerpos en las calles y gente saliéndose con la suya”.

Así como recibió un gran rechazo, también hubo quienes le mostraron apoyo y respeto; hasta el presidente Barack Obama dijo que “estaba ejerciendo su derecho constitucional para expresar su inconformidad”.

Entre quienes demostraron su apoyo, se encuentra el jugador defensivo de los Denver Broncos, Brandon Marshall, quien también decidió tomar parte en la protesta y arrodillarse cuando se entonó el himno en el partido inaugural de la temporada.

Tras la protesta, Marshall decidió tomar acción y realizar donaciones de 300 dólares por cada tacleada que haga durante la temporada:

“El jueves 8 de septiembre, me arrodillé para el himno nacional para levantarme en contra de la injusticia social. Mi intención no era ofender a nadie, sino que sensibilizar y crear diálogo destinado a lograr un cambio positivo en nuestras comunidades. En la última semana, he tenido muchas conversaciones productivas con gente que respeto, incluyendo al jefe White del Departamento de Policía de Denver. Realmente los aprecio a todos ellos por tomarse el tiempo de escucharme y de ofrecerme visión y retroalimentación de manera en la que todos podamos hacer la diferencia.

También he tenido tiempo personal para reflexionar sobre asuntos importantes, como la raza y la equidad de género, el trato a nuestros veteranos militares, nuestra relación con el cumplimiento de la ley, las oportunidades educativas para nuestra juventud y muchos más. Reconozco y celebro el progreso significativo que se ha hecho en estas áreas, siendo posible sólo con el duro trabajo de tantos líderes dedicados.

Pero es claro que hay mucho más trabajo por hacer de parte de todos nosotros. Juntos, necesitamos levantarnos por el cambio. Esto empieza por mí.

Mi trabajo con el Rose Andom Center para detener la violencia doméstica es satisfactorio y cercano a mi corazón. Pero necesito hacer más.

Planeo involucrarme con varias organizaciones que beneficien a la comunidad de Denver y a otros, a través de servicio, sensibilización y fondos que donan para problemas sociales críticos. Además, donaré 300 dólares a estos programas por cada tacleada que haga esta temporada. Pueden seguir estas contribuciones en redes sociales a través de #TackleChange.

Esto completamente agradecido por el apoyo que he recibido de tanta gente, especialmente mis compañeros de equipo. Ahora busco prepararme con ellos y concentrarme en un juego importante este domingo en contra de los Colts.”

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Este es uno de los ejemplos que realmente deberíamos estar siguiendo. Desde luego que seguimos la protesta, porque es la manera de mostrarle al gobierno que está realizando las cosas mal y que no estamos conformes ni de acuerdo con sus decisiones. Pero nosotros también debemos tomar acción y no quedarnos como protestantes pasivos.

Nadie nos urge a donar 300 dólares, pero lo que sí urge es que dejemos la queja virtual y emprendamos acciones que beneficien a los que nos rodean. Con esto, entonces sí, hay mucho qué festejar.

¡Viva México!

 

@DJacobo92

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