Estoy a favor de las “familias tradicionales”

No sé precisamente el cómo empezar este texto. Podría poner ejemplos de lo que viví en mi niñez, en mi pubertad o de lo que vivo ahora; pero siento que al hacer esto, no estaría ejemplificando lo que realmente quiero decir.

Muchas veces he escuchado que “tu familia es esa que te ha tocado y la que siempre ha estado ahí, sea para bien o para mal”; pero puedo discernir a esta idea con más de 10 historias que he escuchado a lo largo de mi vida.

Lo que la sociedad denomina como una “familia normal” es la unión entre un hombre y una mujer para concebir uno, dos o hasta diez hijos.

Estas uniones en miles de ocasiones ni siquiera han tenido una gota de amor, sino que simple y sencillamente son uniones que no han dado más que la procreación de hijos.

Dentro de esta definición de “familia normal”, nos encontramos con padres irresponsables, violentos, abusivos e infieles sin importar el género.

Esta misma “familia normal” vela por intereses propios por encima del amor y el respeto hacia cualquier miembro.

Y ese es precisamente el problema que yo veo en las “familias funcionales” que define la sociedad: que el concepto ha perdido valores que sustentan la ideología de una “familia”.

Para mala fortuna de algunos de nosotros, mucha gente olvida que la familia está conformada por personas unidas por un vínculo que va más allá de tener el mismo tipo de sangre, sino que se trata de tener los mismos valores.

Una “familia tradicional” está conformada por miembros que se quieren, que se protegen y que se apoyan sin importar las condiciones.

Una “familia tradicional” hace a un lado los prejuicios y abre los brazos a cualquier miembro para demostrar su respaldo.

Una “familia tradicional” no se trata de la unión de un hombre y una mujer para concebir hijos al por mayor, sino que se trata de la unión de personas que velarán por el otro en las buenas y en las malas.

Una “familia tradicional”, como lo dije, no está unida por el tipo de sangre ni por los genes hereditarios, sino por los valores en común como el respeto, la tolerancia y el amor.

A mí no me importa si se trata de la unión de un hombre y una mujer, de un hombre con otro hombre o de una mujer con otra mujer; a mí no me importa si deciden concebir hijos o no; a mí no me importa si están interesados en adoptar o no; esas deberían ser decisiones que cada uno debería poder tomar libremente sin restricción alguna por parte del Estado. De la Iglesia ni opino, ya que por ley, ellos no tienen ninguna injerencia en el asunto.

Lo que me importa es que dentro de las “familias tradicionales”, cada miembro sea tratado con amor y respeto, además de que sea apoyado en las buenas y en las malas. 

Y sé que son miles (o millones quizá) quienes no estén de acuerdo con los matrimonios entre personas del mismo sexo y mucho menos en la adopción por parte de ellos; pero eso no les da autoridad para marchar en contra de los derechos de alguien más.

Si estás en contra de algo, no lo hagas; pero tampoco juzgues ni busques destruir los derechos de terceros.

Es hora de dejar de vivir en el siglo X y realmente vivir en el siglo XXI, aceptando nuestros derechos y los de los demás. 

Es hora de aceptar que una familia no la conforman lazos sanguíneos, sino lazos de amor, cariño y respeto.

Es hora de entender que el aceptar al otro como es, con sus gustos y preferencias, no nos va a convertir en salvajes ni nos va a convertir en algo que no queremos; simplemente nos ayudará a crear lazos cada vez más fuertes con el otro.

Eso es lo que necesitamos: amor, respeto y tolerancia con el otro para que este país cambie.

Repito: podemos no estar de acuerdo con la ideología del otro, pero lo que no podemos hacer es exigir al gobierno que tire abajo los derechos de terceros por el simple hecho de no coincidir con sus preferencias.

Sean heterosexuales, homosexuales, bisexuales o la definición que el mundo les quiera dar, seguimos siendo personas con derechos iguales y no podemos pasar por encima de nadie. 

México necesita que nos respetemos y nos aceptemos. México necesita más tolerancia e igualdad para todos. México necesita más “familias tradicionales”.

@DJacobo92

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