Periodismo indeseable

Este 3 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Libertad de Prensa, proclamado por la UNESCO en el año de 1993.

Como gran cantidad de medios lo han señalado ya, México es uno de los peores lugares en el mundo para ejercer el periodismo; específicamente en los estados de Veracruz, Guerrero y la –libre de cárteles– Ciudad de México.

Ejercer la profesión de periodismo en nuestro país es una decisión valerosa y de cuidado, porque “si te pasas de la raya, no la cuentas”.

Un ejemplo “menos grave” que puso en jaque el ejercicio periodístico fue el reportaje de la Casa Blanca de Enrique Peña Nieto; dicho reportaje terminó con el trabajo de Carmen Aristegui y sus colaboradores (aunque mucho se especula, puesto que la razón principal apunta al uso del nombre de MVS dentro de Méxicoleaks).

Pero como parte de esta “conmemoración”, hablaré de un par de periodistas extranjeros que han sido nombrados como “indeseables” e “impertinentes” por la manera en la que han realizado su trabajo dentro y fuera de sus países.

El primero es el cubano Juan Manuel Cao, presentador del programa “El Espejo”, un noticiario transmitido por América Teve en Miami, Estados Unidos.

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Juan Manuel escribió el libro El Impertinente, en donde a través de casi 250 páginas, le cuenta al lector la larga distancia recorrida dentro y fuera de Cuba –no por voluntad– como periodista. Encuentros y enfrentamientos verbales con algunos de los principales líderes de Latinoamérica, como Evo Morales, Daniel Ortega, Rafael Correa, Hugo Chávez y el mismo Fidel Castro.

Sus encuentros –o desencuentros– con este último han sido quizá los más memorables para el periodista –y seguramente también para el propio Castro.

He aquí un fragmento de un encuentro que tuvieron en Panamá en el año 2000, cuando Castró ofreció una conferencia de prensa:

JMC: –Hoy se ha hablado de democracia y se ha hablado, implícitamente de su valor personal. Yo quería preguntarle: si usted está tan segur de tener el apoyo popular, ¿por qué no realiza elecciones competitivas? ¿No será que realmente tiene miedo a perder las elecciones? ¿Una expresó´n, y discúlpeme, de cobardía política? 

FC: –¡Sí! ¡Tú quieres que nos enseñen el método de Estados Unidos! […] Nosotros no queremos ese método, nosotros tenemos un método de elecciones que pretenden ignorar, cien, diez veces más democrática, y diez veces más participativa.

[…]

JMC: –¡Esa es una justificación para no salir del poder! […] Hay algunos que consideran que usted mismo ha cerrado cualquier vía pacífica para sacarlo del poder.

FC: –Yo estoy ahí porque soy un patriota, porque soy un revolucionario y porque sirvo al pueblo. ¿Comprendes? ¡Y porque sirvo al pueblo!

Al dar por terminada la conferencia Fidel Castro, Cao agrega: “dos miembros de la seguridad panameña me condujeron con intenciones de sacarme del salón, pero me negué. Un custodio del comandante se me encimó y estuvo a punto de golpearme en el hígado con el codo.” 

(El Impertintente, Juan Manuel Cao, 2014).

Años más tarde, volvieron a tener un encuentro en donde Juan Manuel lo cuestionó sobre cuándo dejaría libre a Hilda Molina –médica cubana que rompió con el gobierno Castrista en los años 90’s– para salir de Cuba hacia Argentina.

La ética e imparcialidad de Juan Manuel Cao fueron puestos en duda tras ser acusado de haber recibido pagos por parte del gobierno de los Estados Unidos de América de acuerdo a un artículo publicado en The Miami Herald, en donde fue señalado junto a otros 9 periodistas.

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El siguiente caso es el del periodista alemán Günter Wallraff, conocido como “el periodista indeseable” debido a sus métodos de investigación para obtener a cualquier precio la verdad.

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Uno de los reportajes más famosos es cuando se infiltra como periodista en Das Bild –periódico amarillista– para exponer su forma de manipular y falsear los hechos, así como su sensacionalismo capaz de destrozar cualquier vida humana.

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A continuación, un fragmento del libro El Periodista Indeseable en donde se recopilan varios de sus reportajes; específicamente, el texto es referente al momento en el que Wallraff se hace pasar por un funcionario del Ministerio del Interior para descubrir la creación –ilegal– de milicias privadas por parte de algunas industrias para reprimir a trabajadores revoltosos.

“La primera información procedía de un funcionario sindical que en una conversación telefónica afirmó que en numerosas grandes empresas de la República Federal, existía una militarización creciente. […] en algunas fábricas de la gran industria ya comenzaba a verse cómo unas “agrupaciones paramilitares” se encargaban de lo ue se denomina la “autoprotección” de las empresas.

[…]

Telefoneé a los servicios de prensa de las fábricas Continental y Henschel […] con la esperanza de obtener informaciones más exactas. Me presenté como periodista…

[…]

El “señor de la dirección”, Sr. Bockenkamp, reaccionó más bien violentamente cuando oyó hablar de medidas preventivas de autodefensa: “¡Vamos! Es una historia inverosímil. […] Es algo totalmente absurdo, ni siquiera tenemos servicios de seguridad propiamente dichos; todo lo que tenemos es una brigada de incendios.”

[…]

Pero, ¿cómo llegar a descubrir la verdad? Sólo había una posibilidad: aparecer como alguien que sabe de qué va la cosa. Como un colaborador de una instancia jerárquica superior, que habría que inventar de pies a cabeza. Como colaborador, por ejemplo, de una supuesta “Comisión de protección civil del Ministerio del Interior”.

[…]

De pronto le roza una sospecha: “Ahora entiendo de dónde proceden sus informaciones. Sí, me han contado las otras empresas que hay un tipo que llama por teléfono haciéndose pasar por colaborador de una institución inexistente. Se trata evidentemente de alguien que quería informarse. Pero nos han avisado a tiempo. ¡Hay una investigación en curso y ya verá!”

(El Periodista Indeseable, Günter Wallraff, 2010)

Como lo mencioné anteriormente, el periodismo es una tarea complicada, arriesgada, pero sobretodo, apasionante; tal como lo demuestran Juan Manuel Cao, Günter Wallraff y tantos otros periodistas alrededor del mundo que pagan cualquier precio con tal de obtener la verdad y sacarla a la luz pública.

Aún en México me cuesta identificar a algún o alguna periodista “impertinente” e “indeseable” que luche siempre por la verdad; sin embargo, no dudo que exista.

@DJacobo92

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