Ya basta, ni una más.

Últimamente no he dejado de leer en redes sociales múltiples historias de mujeres que han sido atacadas de una manera u otra en las calles; todas ellas víctimas de la impertinencia, poca o nula educación y el salvajismo de unos cuántos imbéciles. Estoy seguro que cada vez serán más historias, puesto que infortunadamente, son pocas las que no han sido víctimas de los acosos.

Debo decir que a mí como hombre, también me atormentan estas historias por dos razones:

La primera es por el hecho de estar rodeado de mujeres. Desde pequeño he convivido con infinidad de mujeres, entre maestras, compañeras, amigas, primas y mi novia. Es tormentoso pensar en que cualquiera de estas mujeres no se puede vestir como quiere y salir a la calle sin que un animal la acose.

La segunda razón que me provoca repulsión es la idea de que alguno de estos animales que atacan a las mujeres, pueda se algún conocido mío, ya sea de la escuela, del trabajo e incluso dentro del círculo social y familiar.

Es entonces cuando se te quiebra el pecho porque te das cuenta de que no todo lo que te rodea es bueno y seguro; incluso puede ser peor de lo que te imaginas.

Además de estas historias, te encuentras en situaciones similares en los medios de comunicación, en donde las mujeres artistas tampoco se salvan.

Que Julión Álvarez -un músico ídolo de muchas/os- dice que le gustan las mujeres que sepan barrer, trapear y cocinar.

O que Gerardo Ortíz lance un videoclip en el que asesina a su mujer como solución pertinente ante una infidelidad por parte de ella. Deshacerse de ella como cualquier objeto reemplazable.

¿Y en qué radica toda la problemática? En que sigue habiendo mentalidades que culpan a las mujeres de lo que les sucede; las tachan de provocadoras. En que sigue habiendo mentalidades que se justifican con el no pasa nada, es un juego están exagerando.

Sin embargo, no es una exageración. No es una exageración que una mujer esté siendo acosada en la escuela, en el transporte público, en su casa o en la calle. No es una exageración decir que las mujeres no son libres tanto en esta ciudad como en cualquier otra parte del país y del mundo. No es una exageración decir que tanto ellas, como nosotros -los hombres- debemos de decir YA BASTA.

YA BASTA DE CHIFLARLES EN LAS CALLES.

YA BASTA DE ARRIMONES O ROCES EN EL TRANSPORTE PÚBLICO.

YA BASTA DE BAJARLES LOS CALZONES EN LA CALLE.

YA BASTA DE HACERLAS MENOS.

YA BASTA DE TRATARLAS COMO A UN OBJETO.

YA BASTA DE LA INDIFERENCIA POR PARTE DE LOS HOMBRES.

Estos animales no van a parar de actuar así mientras las mujeres continúen su lucha “solas”, porque los cobardes no atacan si algún hombre está con ellas.

Actuemos de esa forma como hombres, pongámonos de su lado y luchemos en contra del acoso a las mujeres para que ellas puedan ir y venir a donde quieran libremente, sea de día o sea de noche, sea con falda o con pantalón.

Yo no quiero que las mujeres que me rodean vivan con miedo de salir a la calle, ¿y tú?

Respetemos a todas, porque cada mujer es alguien que siente, que piensa y que vive; no son un objeto reemplazable, son un ser humano.

El acoso a una, es un acoso que afecta a todos. YA BASTA.

Ni una más.

 

@DJacobo92

 

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