El Gran Blanco

Siempre blanco, vacío, o tal vez demasiado lleno que se desborda y desaparece. ¿Qué decir? ¿Por qué decirlo? ¿Para quién decirlo? ¿A quién le interesa? A nadie le interesa, mejor cállate y vete a dormir, acuéstate en tu cama a sufrir sólo un par de horas más de insomnio hasta que salga el sol. Cierra los ojos y espera la hora del día en que realmente fluyen las ideas, espera la hora del día en que puedas sentarte a escribir algo.

 

Tal vez en la tarde, sí, en la tarde, después de una buena comida la sangre fluye mejor y podrás pensar en algo interesante que decir. O mejor en la noche mirando las luces de la gran ciudad y su parpadeo desigual, dejándote envolver por la inspiración y por supuesto por la compañía del único fiel amigo que nunca te abandona: el insomnio.

 

No, mejor espera a la mañana, dicen que Miller decía que escribía en mañana, después de un buen baño y un café cargado, aprovechar las horas productivas de luz.

 

Mejor espera al domingo, aunque te pese la cruda del sábado, los domingos son tranquilos y silenciosos, seguro que podrás encontrar un momento de paz. Sal a caminar, respira un poco de aire, permite que la inspiración te llegue.

 

Siéntate en una banca del parque y ponte a leer a los clásicos que tanto te inspiran. Alguien te dijo que Picasso decía que la inspiración existe pero tiene que encontrarte trabajando.

 

Si nada de eso funciona entonces espera hasta un día antes de la entrega, mala idea, espera hasta un par horas antes de la entrega, deja que la presión y el estrés crucen tu puerta y de un golpe en el pecho te asfixien tanto que tengas que terminar escribiendo cualquier cosa que te venga a la mente.

 

Algunos escritores dicen que cosas valiosas se podrán encontrar en la verborrea causada por estrés.

 

Es difícil enfrentarse al Gran blanco, a veces la cabeza piensa tanto y las ideas fluyen como luz veloz atravesando nuestro cerebro pero cuando es momento de sacarlo, todo se queda en blanco (o en negro); parece que no hay nada.

 

Las ideas se enmudecen, no encuentran salida y se almacenan en algún lugar de la cabeza esperando el próximo tren de la inspiración que las pueda sacar de ahí de manera exitosa.

 

Y entonces te preguntas, ¿quién es el Gran Blanco? ¿Realmente existe? ¿O es sólo un gran monstruo que despertaste por equivocación?

 

El Gran blanco no existe, es sólo otro fiel compañero que se llama miedo.

@mariafugitivaes

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